18/01/2010

fotoescultura s/t, carlos vallejo, 2010


Alta es la torre erigida por el viento:
no alcanzan las manos
ni hay lugar para la sombra;
es un lugar que ya no es aire,
ni el reflejo de algún mapa;
¿qué peldaños la delatan,
dónde el sueño que la forja?

Su princesa está desnuda,
no es de piel, está más lejos:
es un ascender más alto,
es asir su partitura
memorando entre los labios
su dolor, su nave umbría.

Alta es la torre
y el camino se ha perdido,
quizá extraviarse más lejos,
avanzar con otras cartas:
detener el infinito,
naufragar por su costado.

Pero delirar (que es camino),
y, junto al vibrar, abrir las aguas,
sea consumar al desamparo,
sea la claridad que hace al velero:

Es posible que algún día,
sumergida tras las horas,
la princesa nos encuentre
hechos viento, y nada dentro.
cv

SANDRA URIBE. (Bogotá, 1972). Arquitecta y Magíster en Estudios de la Cultura con Mención en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado los libros de poesía Uno & Dios (1996), Catálogo de fantasmas en orden crono-ilógico (1997), Sola sin tilde (2003) y su edición bilingüe Sola sin tilde – Orthography of solitude (2008). Algunos de sus poemas han sido incluidos en las antologías: Vasos comunicantes (1997), Oscuro es el canto de la lluvia (1997), Inventario a contraluz (2001), Poemas a Dios (2001) y Quién es quién en la poesía colombiana (1998) y en Todos los poemas son de amor (2007); igualmente en diversas publicaciones periódicas de circulación nacional e internacional. Ha sido premiada en diversos concursos literarios en el país y sus poemas han sido traducidos al inglés. Fue designada como Jurado del Premio de Poesía “Ciudad de Bogotá 2007”. Actualmente se desempeña como docente de Lengua Castellana y Literatura.

AMANTES

Atada a tu mástil
se incendió la lluvia


PREGUNTA TÉCNICA

¿Cómo entrar a la muerte?
¿Cómo salir de ella?
¿Entrar es abrir o cerrar la puerta?


BESO EJECUTIVO

Busco un beso azul con corbata
un beso uniformado
que haga fila todos los días
para llegar a mis labios
Busco un beso
uno sólo
que me haga compañía al despertar
y que se bañe los dientes
tres besos al día
Busco un beso
que sepa un poco de francés
de ser posible que conozca varias lenguas
El beso interesado
puede enviar su boca de vida al anunciador
o dirigirse una de estas noches
al banco de saliva
ubicado en mis labios
El pago será acordado oralmente
y se firmará un contrato
a término indefinido

LA MUJER POBRE

También su desnudez
estaba construida de harapos
resacas 3, carlos vallejo, 2010


UNIDADES DE MEDIDA

En la vida real, un metro cuadrado de soledad es igual a la suma de todas las distancias.

cv

18/10/2009

(DE DOS A MAN TES)

Manos sembradas en cielo abierto,
frutos, no, líneas,
poros donde sangrar un verbo,
sombras que la lluvia arroja,
grietas donde naufragar las naves.

Pregunto a la gente,
a la insistencia de la hiedra,
a las olas, a las raíces que vuelven
con la voz de las comarcas,
y pregunto a los abismos, a las puertas,
en qué sitio, o día entre las aguas,
qué noche pudo hallarme en su fin;

pero todo niega mi sustancia,
mi dolor de geometrías,
y miro el descender las hojas,
y quiero volver a casa,
pero a mi alrededor, y en mí,
la inexpugnable criatura,
el reptil de la palabra alejándome
de la placidez de la manada.

03/08/2009




LUJURIA


Los ángeles mendigan un pedazo de carne:

un trozo de patria para poder abrazarse.


c.v.

08/07/2009



WAKE UP

Querer, odiar este tiempo.
Aguardar, con los cuchillos de la fe
hincados en la ventisca.

Esperar nada, o la embestida, o perder. Buscar
el difuso acontecimiento del arte y sus aparejos,
mirar esto que se disuelve
por la bondad de sus hierros…

Ser: Hacer: Fingir…

Buscar un lugar en el mundo,
compartir el fervor junto a otros hombres.

Y qué decir del pájaro habitante del pecho,
de esta urgencia de buscarle una rama,
un seguro árbol, una primavera que lo sostenga
lejos ya de los vientos que retuercen, como trapos,
estas ideas, estos huesos.

Querer, como todos, ser necesario,
y brindar un poco de pan al músculo,
y de músculo al engranaje del día;
alcanzar el equilibrio,
estar en paz con el mundo y su jornada;
sin embargo, esta hambre invoca desvelos
y es sed a razón de su himno,
y es obrar en función de lo puro;
Conspira, en cada decir, ante las cosas;
es fruto mientras más cristalino, y es un agua
que vuelve a ser sed.

Querer ser necesario, como el auto,
como las industrias,
como los obreros, las máquinas, o los taladros;
poder decir: sea este verso por un trozo de carne,
sea este vino por embriagarse en la palabra;
poder decir el poeta: ésta es mi casa,
ven, hermano, ten un vaso de agua,
esta es mi rosa, la he cortado para ti.

Pero el poema, más que al fruto,
se parece a un arma de sangre, de fuego,
a un recurso del taxidermista
trepanando más allá de la carne,
es una incisión: sí,
un bisturí que, aunque sane, es locura,
es la duda misma camuflada de belleza,
es la certidumbre hecha de llagas,
es el costado lúcido de esta pesadilla.

Y entonces, poeta,
¿qué mercader te extenderá su mano?
¿qué Época albergará tu elixir trágico,
tu ojo de cometa sepultado en nuestros cielos?

¿Qué conseguir para el vidente,
si su arco erguido y su lacerada mano nos recuerdan
el castigo de la cruz, sus oxidados clavos?

¿Qué misterio bosqueja para la vida
este pastor cuya mirada transcribe la muerte?

Habrá que descifrar esta hambre nueva,
¡tan antigua!, este posible amor
por descubrir los hierros tras la carcoma,
este metal dulce que es origen y final de alquimias…

-Es falso su extravío, ¡tóquenlo!,
es de carne tal cual nosotros, sufre y es feliz,
y bebe licor como cualquiera: es hermoso, sí,
pero está hundido,
y para que se eleve debe partir hacia las máquinas,
partir su lomo; ¡es de papel su corona entre las gentes!;
que no les engañe, otro es el oro,
¡otro es el pan que hace al hambre!
¡mira la tierra firme!:
estas son tus felices horas,
esta jornada en cuyas vísceras
hay que sudar trabajo,
cantar trabajo, llorar trabajo, y, al fin,
distraerse en la vida;
este sofá es el pan de ocio donde tumbarse
a olvidar la muerte,
este es el pan de no preguntar, de no dudar,
y abandonar, serenamente, la arrogancia.

-¡Es falso este poeta!, el mundo no lo necesita:
ya morirá, cuando despierte querrá morir;
ya lo despertarán después de muerto,
pero la vida, este hoy, es realidad
y su alma no cabe en nuestras jaranas.

c.v.

06/07/2009

La fábula que nos levanta de la cama,
esa enfermedad
hecha de clavícula y minutos,
el momento en que la piel
nos toma como a un intruso
y nos lanza de segundo en segundo,
un día, por un ramo de flores,
otro, por el puñal en cuyo reflejo
un ser cae abatido,
roto por la luz:

Ante el ruido del día un sol se quiebra,
pero la marioneta está lista,
y su hermosura es una piedra…

-¡Ponedle un Corazón!-,
Aunque no lo quiera.
-¡Echadlo por su boca!-,
Que se llene su alma de trapos, de hospitales,
que ladre, que sienta,
que no se atenga a los murmullos, que grite,
que sangre dentro;
busquemos todos juntos
dónde imponerle un corazón
-así en el sueño como en la tierra-,
junto a su balcón de mirar los días
o detrás de su estrella más apagada;
pero que alguien busque,
que su balanza se quiebre
hasta obtener un monstruo o un niño.

-Colocadlo en su frente
para que lata con los rayos de cada mañana.

(-No en sus ojos, no, que no nos mire:
que no se incendie con el paisaje del mundo)

-Busquen en su desvelo.

-Pónganselo ahora en sus pies,
ahora tras una hoja muerta
entre las páginas de un libro…
Déjenlo ya: es libre, su corazón no cabe,
déjenlo en paz,
su fábula está deshecha.
c.v.

07/04/2009



MIGUEL ÁNGEL ZAMBRANO


Tengo exactamente los mismos nombres, apellido, origen y oficio de un autor ya muerto; tiene sus ventajas y desventajas: me atribuyen sus mejores poemas, le acusan de mis peores textos. Me brindan homenajes en su lugar, o no voy a ninguno porque ya no existo. Por esta no reconocida reencarnación y otras razones que solo mi pasión entiende, no publico casi nunca, sino únicamente cuando las bases de algún concurso así lo exigen. Para fundir esta fatalidad de siamés —no de sangre sino de grafías—, suscribo cualquier hecho lírico o narrativo como Miguelángel, así (sin apellido): a veces de la tierra, otras del aire. En la una escribo para ganarme el pan con el sudor de los dedos; en el otro, para ganarme el vino con el sudor de mis sueños. Si me buscan en Google aparecerá nuevamente El Inmortal y otros cuantos que tienen su biografía en la Interpol. He escrito Narcosis (Premio de poesía Djeana); Ay qué vida tan oscura (Premio de cuento Pablo Palacio; La ciudad de quererte tanto y San Piter (Premio de poesía y cuento Sangre Azul); Mañana voy a Barcelona a suicidarme (Premio de cuento Municipio de Guayaquil); A mi primer burdel le pondré tu nombre (Premio de poesía David Ledesma Vásquez); Kamikaze Blues (Premio Bienal de Poesía Ciudad de Cuenca); La Francisca que se hunde (Premio de cuento infantil Alicia Yánez); Del hombre que te bailaba yaravíes (Premio Ministerio de Cultura).


COMPAÑÍA LIMITADA

Caín tañe el tambor del taurus a cinco centímetros de su oreja y su patilla Presley, apiña su entrecejo entre el pómulo y la raíz de su pelo comanche, vigila la recámara y sus huéspedes de plomo y dice pum al aire, omaigad, estoy corto de munición.Esta noche se cierra la temporada de caza.Alguien desarregla los muebles de estas calles, elimina las sombras, los vacíos, los silencios, para que lo sientan llegar, para se cubran de él con sus puertas, sus paredes, sus cuerpos.Pero algunas no se cuidan.Ni se sobresalta cuando el maullido de la máquina termina casi en el oído de su cabeza profundamente derrumbada bajo el farol.El rostro de ella se eleva hacia él, tirada desde atrás por los cabellos. Con la mano libre hace saltar los botones, las bragas, los quejidos. La cámara hace lo de siempre, en el aire. Luego se acerca y se ve:La blusa reventada, la mueca de tela enorme sonriendo en los dientes de sus tobillos, las bragas como una mancha de tinta negra en sus carnes blanquísimas, los zapatones de demente como la foto de un soldado muerto, la boca estremecida en un bostezo profundo y definitivo, el pez de su lengua inmóvil afuera del agua. Alguna vez los dividieron en el tiempo; alguna otra noche, bajo esta misma luna, se abrió como una naranja su cuerpo común y los empujaron a correr por la eternidad buscándose para salvarse. El ave del tiempo ha vuelto a clavar su pico. Caín va cuesta abajo a gran velocidad. Hay silencio. Un silencio de gasa contra los dientes. Se puede escuchar la fricción de las cremalleras, de las uñas saliendo de los bolsillos. El breve chillido del caucho, de un pie cayendo sobre el freno, el apaciguamiento del motor de una máquina. El clic del seguro al desmontarse. Y después, como si todas ellas explotaran adentro, el ruido en mi cabeza.

06/04/2009

sí se puede


LISIS

Su mano llora desde entonces
desde los libros
desde la mesa y el parque,
su mano llora
y luego ella, que da tristeza.

Se incendian los maderos de su barco
sus ojos perdidos debajo de un caracol.

ella que era los pinceles,
el viento en las velas,
su patria de estrellas;

ella,
que nos servía el sol en la mesa,
las nubes más frescas del verano;
ella,
que la voz se le hacía fruto en la boca,
no ha podido con el agujero,
con la moribunda sirena
que se incendia dentro de su pecho.
c.v.

06/02/2009

Walter Jimbo, Macará, 1973. Ha publicado en poesía: Y el verbo se hizo infierno y La voz del impostor.
En narrativa ha publicado: El enemigo en casa, Premio 2008 del Ministerio de Cultura, de donde nos ha enviado el presente relato.






AGUA


Mamá nos mandó a traer agua del pozo. Íbamos jugando con Ignacio bajo el terrible sol de marzo -en el pueblo pocas veces había sol y polvo- a ratos agarrados de la mano, a ratos empujándonos con cariño. Ignacio se adelantaba y yo corría tras él; se llenaba los pies de polvo y botaba los baldes al piso. Le quitaba el balde, me lo quitaba, reíamos. Me acarició el cabello, le rocé la espalda y le besé las mejillas. El pozo era hondo y oscuro, pero nunca tuvimos miedo a ese precipicio, éramos capaces de bajar y subir por esas paredes húmedas sin un temblor.
Regresábamos con dos baldes de agua cada uno, descansando cada cinco pasos. Él se adelantó a pesar de que era más pequeño. Era más fuerte y yo lo admiraba. Iba con sus pantalones cortos y su ternura amarilla, era delgado y tenía el pelo claro. Mamá en casa preparaba el almuerzo. Antes de ir a ver el agua habíamos estado en el patio de tierra, que no terminaba sino en la colina del frente, lejos, muy lejos. Mamá, desde adentro, cantaba desde su infancia, desde la mañana que jugaba en el río con sus hermanos. O desde la llovizna tibia que le cobijó en casa de los abuelos, alguna tarde llena de sueños y de risas; garúa que levanta el exquisito olor de la tierra húmeda e inunda los ojos de un color espeso. Jugábamos arrojando piedritas, haciendo dibujos en la tierra, imitando reflejos de alguna estrella apagada; imaginábamos un pedazo lejano de nube que dormía en una esquina del mar incesante que crujía en el cielo.
Ignacio no volvió. Se quedó tirado en el piso, sangrando, palpitando aún, con el corazón fresco y caliente, como el de un gorrión agónico. No alcancé a pintarle alas. Le di un beso y los labios me quedaron manchados con su último gemido.

QUINCE DÓLARES Y UN CUCHILLO

Depredadores diminutos alimentándose de sangre. Cientos de insectos, comarcas de insectos alimentándose felices, engordando su fiesta, llamándose desde las habitaciones vecinas, engullendo a la mujer de la habitación 23.
c.v.
"LA GRAPA": MICROTEATRO, duración: 3min, Quito, 2008

HOY

Es imposible ascender:
el milagro de ser viento
se evapora entre los pájaros.
c.v.

30/01/2009

Jorge Dávila Vázquez, Cuenca, 1947. Doctor en Filología. Preside el Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco Vintimilla”. Ha publicado: Nueva canción de Eurídice y Orfeo, poesía, 1975; María Joaquina en la vida y en la muerte, novela, Premio nacional de Literatura "Aurelio Espinosa Pólit" 1976, El Círculo Vicioso, cuentos, 1977; Los tiempos del olvido, premio Nacional de la Casa de la Cultura, Quito, 1977.; Pequeñas desolaciones, 1979; Relatos Imperfectos,1980; Este mundo es el camino, cuentos, Premio Nacional de Literatura "Aurelio Espinosa Pólit" 1980; Con gusto a muerte, teatro, 1981, Cuentos de cualquier día. 1983; Las criaturas de la noche, cuentos, 1985; Espejo Roto, teatro, Premio Nacional Casa de la Cultura, Quito, 1990, De rumores y sombras, tres novelas cortas, 1991; El dominio escondido, cuentos,1992; Cuentos breves y fantásticos, 1994; Acerca de los ángeles, cuentos,1995; César Dávila Andrade, Combate poético y suicidio, ensayo, 1998; La vida secreta, novela corta, 1999; Memoria de la poesía y otros textos, 1999; Piripipao, novela corta, Cuenca, 2000; Historias para volar (cuentos) y Entrañables (cuentos), 2001; Libro de los sueños (cuentos fantásticos, ilustrado por Celso Rojas), 2001; Arte de la brevedad (cuentos), Quito, 2001.El Parque mágico (cuento infantil didáctico, ilustrado por Esteban Torres) 2004; Río de la memoria, poesía, 2004; La luz en el abismo y otros cuentos, 2004.

NÍVEA

Ella creía estar siempre al lado del amanecer. Pensaba: "renazco con la aurora", que, según el viejo Homero -al que había devorado entero-, tenía los dedos de rosa. Su nombre mismo remitía a la primera luz diurna. "Soy la única rata blanca de estas alcantarillas", se repetía orgullosa, asomando su hocico mañanero y sus dientes roedores, como recién estrenados, entre los montones de basura.¡Vanas ilusiones En el fondo de su retorcido corazón ratuno, en el mare magnun de sus oscuras envidias, de sus deseos insatisfechos, de su ansia devoradora que no cesaba jamás, todo era de la noche más oscura y visceral. Su blanco pelaje de armiño no era suficiente para ocultar su condición depredadora y trágica, como ocurre con tantas ratas y tantos humanos.

FOTO: Joel Peter Witkin - Humor and fear

28/01/2009


Santiago Vizcaíno (Quito, 1982) Licenciado en Comunicación y Literatura. Sus libros Devastación en la tarde y Decir el silencio. Aproximación a la poesía de Alejandra Pizarnik, de poesía y ensayo, respectivamente, han sido premiados por el Ministerio de Cultura del Ecuador dentro de sus Proyectos Literarios Nacionales. Su blog es: www.malaplabra.blogspot.com




EN ESTA NOCHE NO HAY LUCEROS

La tristeza del abuelo ciego carcome los faldones de su sábana.
Su antigua mirada sigue el ritmo de una mosca
y se complace con la sombra de su sombra.

En su pecho, los restos de su alimento forman un lago putrefacto.
Vibra su mandíbula con el ritmo de una marcha lóbrega.

Recostado sobre el dardo de su angustia,
trata de ocultar los agujeros del repudio.

Su espíritu se ha marchado en búsqueda de otra carne,
de otro templo.
Es apenas un hombre.

El infierno le es propio como el hambre y el asco.

Las ruedas de su silla tocan el horizonte y se desaniman.
Sus largas uñas acumulan la tierra que lo ha de sepultar.

¿Quién limpiará la excrecencia de su llanto
cuando ya no soporte la urgencia de la muerte?

¿Quién temblará con el aire de su última agitación?

Su perro lame la gangrena del dedo gordo
de su única pierna.
Triste perro de tercena
que sueña con el olor de las vísceras.

En la madrugada,
se puede escuchar su quejido como si fuera a parir un odio.

Todo su grito deposita el dolor sobre la cama.

La noche encierra a la vida en su fauces y llueve.

En la calle, los gallos cantan a las seis de la mañana.
Imagina que es hora de despertar,
de hacer la cama,
de tomar el café y salir a escudriñar en la ventana.

Pero no hay nada que ver.La pesadilla está en voltearse sobre sí mismo.


FOTO: Joel Peter Witkin - Léda

23/01/2009


linterna = mar + cubiertos

Escondo en mis bolsillos tu sombra,
tu cielo perfumado y húmedo:
tengo suficientes posesiones
para construir mi patria.

c.v.

07/01/2009



LA ESTATUA gira
en su sola quietud,
naufraga ante su materia;
se despide, retorna,
transita como un barco
anclado en el espacio:
se mueve, inerte,
en los confines de su vasto sueño.

Roca estéril, la estatua,

a pesar de las caravanas,
y los días jubilosos,
la estatua muerta entre los amantes
que se palpan,
sorda materia entre los latidos
que incendian la hierba.

Lugar perdido, la estatua,

dispuesta como un animal
atascado en la luz,
canto de luciérnagas minerales,
lápida de sí misma,
fruto inmóvil del viento.

Destino ausente, la estatua,

que desaparece
en su perenne insomnio,
músculo raudo que se despide
de su inseparable presencia;
candado y llave
de un acceso hacia ninguna parte.

Coloso triste, la estatua,

que sueña despierta
mientras la naturaleza
a su alrededor
le implora que duerma.

c.v.

Los ojos se rompen,
arrastran la noche;
trazan dibujos, procuran geometrías…

asumen la forma de luz que les falta:

fingidas huellas, temblores…

Ante el invisible puñal,
sangran los centros.

c.v.
Ningún mirar el orbe inútil,
ningún sembrar sombras en la luz,
ningún soñar.

Otros ojos en la mirada
palpan el sueño de lo inasible.

c.v.


verde = flora + escobilla

06/01/2009



RONDA DEL INFINITO

El espacio, cuando sale,
encuentra el patio abandonado:
y apenas un murmullo,
como un juguete roto,
llama, despacio:

es la vida, no,
es la muerte.

C.V.

Nro.15 de la serie METALMORFOS

FIEL SERVIDOR

La mosca espera por tu cadáver, te observa con su giro impaciente y puntual. Solo a ti te busca y no lo niegas.
En el comedor, ella está presente cuando te dedicas a engullir los cadáveres que te preparan. Y, con tu mano de rey, echas de casa a la agorera.
Negarás que te espera, mas, en tu funeral, acudirá humildemente a su cena: posará sus nerviosas patas sobre tu rostro demacrado, se hundirá en ti, se procreará: te ayudará con ese peso que no te deja subir al cielo.
C.V.

medusa = cubiertos + linterna = PIÉLago

El mar ha muerto lejos
para que nadie lo mire.

Dicen que fue un dolor,
una certera herida en la mar,
lejos del alba, aguas profundas,
golpe de espumas, giro de mar.

El mar ha muerto:
lágrima en el viento, espejo de sal,
mar que llevo dentro,
ojo de mar, mar de humo y licor,
líquido desterrado, ojos míos.

c.v.


(chaplin) tiempos modernos = un cm cuadrado = cuchillos

Acá su forma de escuadra, aquí hace lija, esta es la catedral,
en mis adentros constrúyase el canto para mis afueras;
sin embargo, las cabezas giran en la ciudad
con sus 180 grados de gravedad
y empieza la fauna, la sólida vegetación.
¡Bah! animales del arte y sus alturas:
comulgar con oblicuos cielos, con alturas estridentes
hechas de mandadecir Parnaso, Galia y Arameo…

Mi pan de nosotros es de cualquier nosotros
por estar hecho a la altura de la boca, a la altura
de quien pueda saltar hasta masticar su música,
su golpe de sangre en la nariz, sus alas de trigo, su alimento.

c.v.

MI BED ARMSTRONG

Dar los buenos días, como si fuera
novedad el saludo sobre las caras sin novedad, sin día,
y se cae en secreto la longitud de mi tristeza
tras las manos
y diviso ya, hueso de sombra, que soy yo,
y no otro, el que ha caído en las horas muertas
de tu reloj.

c.v.

25/12/2008



ECO

La tierra quiere deshacerse de sí misma.
Una salida: quebrar la nave con nosotros dentro.

c.v.

"Sobre negra nube, tú
cruzas ebrio de opio
el estanque nocturno,
todo el cielo estrellado".

George Trakl

Octavio Paz, 31 de marzo de 1914,Mixcoac, México. En 1985 recibe el Premio Internacional Alfonso Reyes. En 1987 le es otorgado el I Premio Internacional Menéndez Pelayo. En 1981 se lo condecoró con el Premio Cervantes y en 1990 el premio Nobel de literatura. Falleció en la ciudad de México, el 20 de abril de 1998.




Troncos y paja:
por las rendijas entran
budas e insectos.

Octavio Paz



SUMMA DEL AMOR CONCRETO


AMOR. Mamífero del orden de los roedores,
pelo espeso ordinariamente gris,
orejas tan largas como la cabeza,
patas posteriores más largas que las anteriores.
Vive en madrigueras, se domestica fácilmente,
su carne es comestible.


AMOR. Instrumento de madera con varias muescas,
en que el jugador de billar apoya el taco
cuando no puede hacerlo en la mano
por estar la bola muy distante.


AMOR. Quiebra profunda producida en la tierra
por las corrientes de las aguas o por otras causas.


AMOR. Utensilio o aparato
que sirve para alumbrar,
como un candelero, una lámpara,
una vela, una araña, etc.


AMOR. Agasajo que sobre el precio convenido
y como muestra de satisfacción se da por algún servicio.


AMOR. Suspensión voluntaria y transitoria
del juicio para dar espacio y tiempo al espíritu
a fin de que coordine todas sus ideas y
todos sus conocimientos.


AMOR. Sombra débil entre la luz y
la oscuridad que no deja percibir
dónde empieza la una o acaba la otra.


AMOR. Lugar destinado
para carreras de caballos y carros.


AMOR. Dícese del lenguaje o estilo
profusamente cuajado de galas retóricas.


AMOR. Fábrica para caldear,
generalmente abovedada,
provista de chimenea y una o varias bocas.


AMOR. Barra o barrón
de hierro cortante que remata en punta.


AMOR. Mecanismo destinado a disminuir
el efecto de cualquier choque o sacudida.


AMOR. Suspensión o indeterminación
del ánimo entre dos juicios o dos decisiones,
o bien acerca de un hecho o una noticia.


AMOR. Vacilación del ánimo
respecto a las creencias religiosas.
Desembarazarse de una grave dificultad o
librarse de un gran trabajo.





APARTAR lo blanco de la luz:
ver sangrar
al animal transparente.

c.v.

23/12/2008



Del tiempo a tres voces

Antes de morir, papá me regaló su reloj. Pasaron los años, y ahora mi hijo ve la hora de su abuelo.
Nelson Gomez León


25/07/2008

Roberto Juarroz, Coronel Dorrego, Argentina, 1925 - Temperley, 1995. Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, recibió de esa misma institución una beca y realizó estudios de perfeccionamiento en La Sorbona, en donde alcanzó más tarde el cargo de profesor titular. Fue director del Departamento de Bibliotecología y Documentación de la mencionada facultad, en donde ejerció la docencia durante treinta años. Asimismo se desempeñó como bibliotecólogo para la UNESCO y la OEA en diversos países. Fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Recibió el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1984), el premio Esteban Echeverría que concede anualmente la Asociación Gente de Letras de Buenos Aires por la totalidad de una obra (1984), el premio Jean Malrieu de Marsella (1992) y el premio de la Bienal Internacional de Poesía (Lieja, Bélgica, 1992). Su obra ha merecido abundantes estudios críticos y ha sido vertida a una gran cantidad de lenguas.



A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta.

Sin embargo en el centro de la fiesta no hay nadie,

en el centro de la noche está el vacío.



Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

Roberto Juarroz, De DUODECIMA POESIA VERTICAL


Planeta basílica, colecc. Planetas de El Principito vistos por CV.